David Martínez, repartidor de Glovo: Me despidieron por ir a visitar a mi madre al hospital
David Martínez lleva repartiendo para Glovo desde hace seis años. Ha visto de primera mano la reconversión de un sector que ha vivido a caballo entre rondas de financiación millonarias y conflictos laborales multitudinarios. Conflictos que, pese al cambio de modelo laboral que anunció Glovo hace un año para estas fechas, no cesan. Martínez fue despedido hace unos días por ausentarse unos días de su puesto de trabajo. El algoritmo no registró correctamente que este repartidor había solicitado el permiso por hospitalización de un familiar –cuyo justificante muestra a este diario- y estaba ausente porque estaba cuidando a su madre. Y la aplicación, sin más contexto, ejecutó su despido.
“Yo se lo comuniqué, por escrito, a mi supervisora y luego me llamó otra persona que dijo no saber nada. Tienen un descontrol total y ya les va bien ir despidiendo a repartidores porque les debe sobrar personal. De 10 que despidan les van a reclamar cuatro como mucho, porque tardas más de un año en ir a juicio y muchos no se lo pueden permitir o no quieren líos”, explica este repartidor.
“Antes de tomar cualquier medida disciplinaria, la compañía envía varias notificaciones al repartidor explicando la situación. Además, el repartidor puede presentar una reclamación a través de los canales de Recursos Humanos de la compañía ante cualquier situación que considere que no se ajusta al desempeño de su trabajo. Un equipo especializado revisa la reclamación y la documentación aportada en todos los casos, procediendo por supuesto a la subsanación cuando proceda”, afirma Glovo, a preguntas de este medio.
Martínez se ha significado estos años en el sector del reparto como afiliado de la CGT. ¿Es su despido una represalia por dicha actividad sindical? No lo sabe del cierto, ni descarta. De hecho, a otro compañero suyo del sindicato, muy significado también en el sector, lo despidieron a finales de octubre también por ausentarse de su puesto de trabajo. ¿El motivo? Tuvo un accidente en moto y la Seguridad Social se demoró en remitir el parte de baja a la empresa. Glovo ejecutó de manera inmediata el despido, si bien al día siguiente le readmitió al darse cuenta de la ilegalidad cometida.
Dos días más tarde de que Martínez explicara su historia a EL PERIÓDICO y el mismo día que este medio contactara con la empresa para recabar su versión de lo sucedido, Glovo llamó a este mensajero para reconocer su error y decirle que pueden revocar su despido, según explica este. "El daño ya esta hecho y la demanda ya esta presentada", replica Martínez.
Su hipótesis no le suena descabellada a Franz Morales, coordinador del sector de plataformas de CCOO de Cataluña. “Vemos como entre las flotas subcontratadas van saliendo ofertas y en Glovo no”, afirma. Actualmente, según datos consultados por el sindicato de la Seguridad Social, solo en la provincia de Barcelona Glovo emplea a 5.148 personas, entre oficinas y reparto.
“Este tipo de comportamientos no derivan del modelo laboral, sino de la cultura de la empresa”, explica Ferran Muntané, investigador de la UPF. Los repartidores de comida, por su parte, reportaban a menudo dolor de espalda y en las articulaciones a causa del transporte de cargas pesadas y al subir escalas. Así mismo, sus horarios irregulares dificultaban mantener hábitos saludables, cosa que a menudo los llevaba a saltarse comidas o a recurrir únicamente a comer rápido por carencia de tiempo. Más allá de los desafíos físicos, los repartidores de comida enfrentan presiones que los llevan a asumir riesgos para cumplir los estrictos tiempos de entrega establecidos por las plataformas.
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